Drácula y las mellizas (Twins of evil) 1971

Dirigida por Jhon Hough y protagonizada por Peter Cuhing, las gemelas Collison, David Warbeck, kathleen Byron y Damien Thomas. Se trata de la tercera película sobre los Karnstein, siendo las anteriores Las amantes del Vampiro y Lujuria para un vampiro.

Gustav Well (Cushing) es un puritano que en cada rincón de su comarca ve la presencia del Maligno, casi siempre reflejado en las mujeres jóvenes, a las cuales manda quemar arropado por otros tantos puritanos tan descerebrados como él. Luego está en Conde Karnstein (Damien Thomas) que reside en su castillo de las afueras; un aristócrata pasado de rosca y malvado a más no poder, deseoso de que sus servidores le sorprendan con las más variadas y macabras sorpresas, pero todo le aburre ya. Una noche se pilla un cabreo monumental, y expulsa a unos farsantes que le estaban realizando un ritual diabólico, al darse cuenta de que todo es mentira; pero he aquí que implora a Satanás para que se le presente, y le ofrece una víctima, la chica que iban a matar los faranduleros, en concreto una campesina atada a un altar, a la que degolla. Aparentemente no ocurre nada, pero al poco se le presenta una familiar muerta fallecida varios siglos antes, Carmilla, y tras fornicar, ella le pega un bocado en el cuello, convirtiéndole en un vampiro, quedando él muy satisfecho. Mientras tanto se establecen en el pueblo las hermanas gemelas sobrinas de Gustav. Si queridísima tía les advierte que no está bien visto en el pueblo que las mujeres anden por ahí escotadas cuando tan recientemente han sufrido la muerte de sus padres... y en eso aparece el puritano de su tío que las pone a parir por tales indumentarias, cuando los cuerpos de sus padres aún están calientes en sus tumbas... Las alucinadas gemelas flipan con lo que les puede acontecer de no seguir el recto camino.

Frida es la más revoltosa, y María la recatada. Un día van con su tía a una casa en la que una señorita enseña costura, la cual tiene un hermano que da clases de música, y nada más ver a María se enamora, pero ella es tan tonta que le dice que su hermana le conviene más porque tiene un carácter más agradable... Pero la independiente de Frida prefiere al Conde Karnstein nada más verle merodear por las afueras de la casa. Total, que una noche se escapa de la casa de su tiránico tío y se dirige al castillo, en donde el Conde la convierte en vampira, y también contenta de serlo se dedica a chupar a todo cristo que se le cruce.

El músico un día tiene que sustituir a su hermana por estar de viaje, y ve irrumpir en la clase al irascible Gustav totalmente enajenado con un cadáver embuelto en una manta, preguntándole ¿De modo que no creeis en Lucifer? Aunque él se resiste, allí están varias alumnas, finalmente le quita la manta al fiambre, descubriendo el cuerpo de su hermana con la mordedura de un vampiro en el despejado cuello; casi se nos muere él mismo, mas todo lo contrario, será el azote del vampiro apartir de aquí.

El resto de la película tampoco tiene desperdicio, incluso mejor, que ya es decir, que lo hasta aquí relatado. Decir que en esta película a Peter Cushing le enseñan como matar vampiros, nada menos. En algunos momentos las situaciones parecen de comedia, pero nada más alejado de la realidad, el filme está realizado con total seriedad y el resultado final más que safisfactorio. Damien Thomas como vampiro está soberbio, qué decir de Cushing, las hermanas Collison rezuman belleza y erotismo por cada poro de su inmaculada piel, perfectas para sus roles, y totalmente sueltas tras aparecer despelotadas en Playboy, aquí no llegan a tanto, aunque una de ellas si enseña piel generosamente. En resumidadas cuentas: si no la has visto, no sé a qué esperas.

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Dirigida, como la del 58, por Terence Fisher y Christopher Lee como el Conde, sólo falta Peter Cushing, haciendo ahora Andrew Keir, como el padre Sandor, de enemigo de Drácula. Al comienzo, queda claro que se trata de la continuación del gran clásico, pues arranca con el fenomenal final de la primera a modo de introducción. La resurrección del Conde Drácula es la mejor de toda la saga que dedicó la Hammer sobre el tema, pues luego siguieron un montón de películas, aunque cada vez más elejadas del Mito y peores: El cadáver colgado sobre el ataúd vierte su sangre sobre los restos del vampiro, y así Drácula resucita nuevamente, es decir, mediante una crucifixión invertida; aún así, esta escena fue censurada, ya que en vez de un corte en el cuello de la víctima (producido por el criado de Drácula), originalmente debió decapitar el cuerpo. Una escena sugerida (se sugiere una violación en grupo) es la muerte de una de las protagonistas que ha sido vampirizada por Drácula, a manos de unos frailes al mando del padre Sandor, cuando los demás la sujetan y él le clava una estaca en el... corazón, y ya muerta su rostro refreja una gran serenidad. Por cierto, antes ser vampirizada, se muestra como una mujer seria, miedosa y respetuosa de su marido, pero tras recibir los colmillos del conde, se transforma en una mujer lidivinosa e insaciable. También se sugiere una propuesta de felación, cuando el Conde, camisa abierta, se araña el pecho con una uña haciéndose sangre, y con un dedo señala para abajo, indicando que chupe la sangre Diana Kent, pero Drácula es sorprendido y tiene que salir por pies. Magnífico también es el final, y muy original, sobre el hielo; tal vez de haber durado un poco más esta escena, hubiera sido tan buena como la del film precedente. La cinta tiene muchas curiosidades, casi incontables, a pesar de durar tan sólo 86 minutos: por ejemplo, que Drácula no articule palabra alguna, tan solamente emita guturales sonidos, y sobre esto hay muchas hipótesis, como que Lee se negó a ello por que sus dialogos eran tan pésimos que no quiso pronunciar palabra alguna; otra habla de un castigo del guionista Jhon Sanson, por tardar ocho años en hacer otra vez de Drácula... otra habla de que así lo quiso Fisher para que pareciera más salvaje, más como un animal... en todo caso, fuese cual fuese el motivo, fue un acierto. También tiene fallos, como cuando cargan el equipaje en el carruaje que manda el criado a la inocente pareja de inglesitos protagonistas de la película; pues cuando llegan al castillo, se ve el carruaje sin tal equipaje, y resulta que aparecen luego en las habitaciones, encima de las camas de huéspedes... Llegaron volando por los aires de los infectos predios del Conde? Se me olvidaba la interpretación que de Ludwig hace un tal Thorley Walters, sobre todo con la escenita de la mosca. Barbara Shelley hace de Helen Kent, y Suzan Farmer de su hermana pequeña Diana Kent, haciendo de sus esposos respectivamente Charles "bud" Tingwell y Francis Matthews; un perfecto elenco para esta casi perfecta continuación del Clásico, y segunda mejor película sobre Drácula de todos los tiempos.

