Charlize theron
Delirante película perteneciente a la dilatada saga de pelis del santo made in Mexico, en su etapa tardía, lo que implica una degeneración absoluta del heroe a esas alturas.

El santo necesita de la ayuda de su amigo, el también luchador, Blue Demon, para derrotar a las fuerzas del mal revividas, encarnadas por el Conde Drácula, el cual es resucitado copiando a la Hammeriana Drácula Príncipe de las Tinieblas, y los hombres lobo; todo el elenco da pena y vergüenza ajena, solamente se salva por su belleza la novia del Santo, Nublia Martí , y la actuación de la niña, que al principio por su habla da rechazo, pero que luego lo hace bastante bien.

Al santo lo encarna el enmascarado de plata Rodolfo Guman Huerta, luchador también en la vida real, y a Blue Demon Aldo Monti, también del gremio. El emboltorio del filme es de terror, imitando a la infinitamente copiada Hammer, pero aderezada de interminables luchas en el ring aparte del argumento de la película, pero el terror brilla por su ausencia, y se acerca más a la comedia de monstruitos, aunque sin proponérselo el equito técnico, tal vez a posta por los protas, aunque para cómicos tampoco valen mucho que digamos.

En resumidas cuentas, se trata de un tardío y menor capítulo de las películas del Santo, que en su conjunto habría que calificarla como curiosidad irrelevante, pues curiosas son sus burdas imitaciones de pelis de la Hammer, y bella curiosidad su prota feminina, la cual se gasta unas minifaldas muy provocativas.

Dirigida por Jacques Tourneur en un glorioso tecnicolor, y que es todo un prodigio para la época de película que no tiene tregua, tal vez ayudado por su corto metraje de 79 minutos, y es que en tan pocos minutos se cuentan muchas cosas y de forma magistral, como lo era Tourneur, recordemos su película La mujer pantera, y posiblemente debido a éste título, aquí se llamó La mujer pirata, siendo el original Ana y los indios como se demuestra más arriba.

Jean Peters (Niágara) es la mujer pirata, y Lous Jordan es quien la enamora falsamente, pues su verdadero amor lo tiene Debra Paget, con el verdadero fin de engatusarla para que sea detenida por los ingleses con los que tiene un trato, pues es la única forma de que le devuelvan su barco. De por medio está Tomas Gomez Barbarroja, y un montón de secundarios que están soberbios, como es el caso del médico borrachín de la pirata, que no es otro que Herbert Marshall.
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