Demons 2 (1986)
Segunda parte de la trilogía, y en mi humilde opinión, la mejor, aunque se pueda considerar un remake de la insoportable primera parte. Los maquillajes de los poseídos están muy logrados siendo decididamente repulsivos, ya la historia apenas decae, adoleciendo sólo de un arranque prolongado y un tando anodino; a los veinte minutos aproximadamente comienza el espectáculo. Curiosamente la infección se origina con una emisión televisiva; una fiesta de cumpleaños y su protagonista (un demonio sale de la tele y la contagia) desencadenan los acontecimientos; unos a otros se infectan convirtiéndose en demonios sedientos de sangre. Pero, claro, tenemos al héroe de turno, un güaperas que tiene a su esposa embarazada como de ocho meses y medio. Uno de los mejores momentos de la cinta es la aparición del niño-demonio (muy lograda caracterización) que persigue a la susodicha por toda la casa, y el consiguiente bicharraco que le sale de las entrañas (las del niño, el niño-demonio) con un sospechoso aspecto de gremlim... Hasta surge un perro-demonio y todo. También mención especial a las clavadas de uñas de la cumpleañera y su podrida de dientes babeantes de sangre y otros fluídos; menuda hija de puta. En fin, se trata de un producto de tercera fila pero que engancha hasta el final, siendo de obligado cumplimiento no comer nada antes, durante y después de un buen rato de verla, no vaya a ser que vomitemos hasta potar la bilis.

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